ULE

Unión Libertaria Estudiantil

Anarcosindicalismo

Estudiantil

Unión
Acción
Autogestión

Infórmate

Primero de Mayo anarcosindicalista

El viernes 1ro. de mayo de 2015, día de la clase trabajadora, salimos a marchar desde el Parque la Independencia en Bogotá, de donde salieron otras colectividades. La marcha inició desde las 10 de la mañana hacia la Plaza de Bolívar. Nuestras banderas anarcosindicalistas ondeaban y gritos libertarios recordaban a personas luchadoras que no estaban allí, pero que también recorrieron esas calles. La marcha inició con tranquilidad. Los cánticos en contra del Estado y de la explotación estaban a la orden del día. «Muerte al Estado y viva la anarquía» cantábamos con orgullo al dar cada paso.

A nuestro alrededor estaban sindicatos de docentes, las cabezas rapadas, incluso un señor que vendía mango en la calle, quien también salió ese día, pero no a protestar ni a manifestarse sino a conseguir el dinero diario con el que se alimenta.

Bordeando las calles se encontraban antimotines y fuerzas disponibles de la policía esperando el momento para atacar y defender su patria: aquella que les han enseñado a amar, pero que genera desprecio y rabia al ver en las calles a seres muriendo de hambre; al ver los bosques y la selva destruida por el negocio y la economía. Esa patria que divide y que sólo existe cuando juega su Selección Colombia. Y quisimos recordarles lo que eran gritándoles «Policía, idiota, a ti también te explotan». La ola de gente caminaba, gritaban sus propias consignas, pero teníamos en común la necesidad de reivindicación de la clase trabajadora.

Al atravesar la séptima con 19 el corazón latía más fuerte, con rabia y dolor, una rabia acumulada al recordar, hace 10 años, cuando un joven anarquista de apenas 16 años fue asesinado por el ESMAD a golpes. Allí se encontraba el padre de Nicolás Neira recordando que el crimen todavía sigue impune, que no ha habido reparación y que los asesinos siguen viviendo en tranquilidad. Pero a pesar de eso, nos impulsa a seguir en lucha y no bajar la guardia. Consignas escuchábamos y repetíamos: «Nico vive, la lucha sigue».

A pocos pasos estaba colgada nuestra pancarta, esa que días antes hicimos con todo el amor y tristeza para alguien que no estaba y nos faltaba a nuestro lado. Sergio Urrego, ¡Cuánto te extrañamos compañero!, pero contamos con la compañía de su madre Alba Reyes, quien marchó con gran orgullo con la ULE y ondeó la bandera rojinegra que hace un año llevaba su hijo. Cuánto nos dolió marchar sin él, sin escuchar su voz gritando «Muerte al Estado y viva la anarquía». Todavía retumba su voz y sus frases de libertad en nuestros oídos.

La marcha siguió con algunos disturbios hacia la plaza de Bolívar. Mientras algunas personas, con un odio más que justificado contra el Estado y el capitalismo, decidieron actuar de forma violenta lanzando artefactos a la fuerza pública y destruyendo lo que encontraban a su paso. La Unión Libertaria Estudiantil levantaba las banderas, mientras se veía un contraste en formas de lucha, en dos formas de interpretar el mundo y nuestro descontento. Quienes decidían atacar físicamente y nuestra organización, que apuesta por el anarcosindicalismo, el asambleísmo, el mostrarle la cara del anarquismo al pueblo, el de las reivindicaciones, el estudio y la acción directa a través de mítines, piquetes y exigencias. Dos formas diferentes que no se pueden juzgar, tachar, ni imponer para ser coherentes con el anarquismo.

Es alentador ver a nuestro lado a jóvenes de 16 años que se animan a marchar y trabajar porque ven en el anarcosindicalismo una forma para transformar sus vidas y nuestras vidas.

¡Viva Sergio Urrego! ¡Viva Nicolás Neira! ¡Viva el anarcosindicalismo! ¡Viva la ULE!